¿Y si sí salió de Morena?

A casi un año de que se realice formalmente la contienda por la alcaldía capitalina en 2027, la política poblana ya empezó a fabricar historias, la víctima es Gabriela “La Bonita” Sánchez, secretaria de Deporte y Juventud del gobierno estatal

¿Y si sí salió de Morena?

Martha Berra

A casi un año de que se realice formalmente la contienda por la alcaldía capitalina en 2027, la política poblana ya empezó a fabricar historias y hasta a cuestionar la salud, física y mental, de una funcionaria pública a partir de su pasado como boxeadora, con el propósito evidente de dañar su imagen antes de que compita por algo, poco o nada.

La víctima es Gabriela “La Bonita” Sánchez, secretaria de Deporte y Juventud del gobierno estatal y uno de los perfiles femeninos de Morena rumbo a la candidatura por la alcaldía de Puebla. El material que circula, a través de WhatsApp dura apenas 30 segundos y asegura que habría recibido más de 60 mil golpes en la cabeza durante su carrera deportiva y le atribuye presuntas afectaciones neurológicas, todo envuelto en un llamado a compartirse masivamente. Aquí la cuestión es que “la guerra sucia”, esa que tanto criticó el fundador de la marca guinda, Andrés Manuel López Obrador, parece que ahora es la favorita de muchos y de muchas para hacerse notar, para desprestigiar o para lo que usted quiera pensar.

La dirigente estatal, Olga Lucía Romero Garci Crespo, hizo dos afirmaciones este lunes. Primero descartó que la campaña saliera de las filas de su propio partido porque, dijo, nadie dentro de Morena sería capaz de algo tan bajo, pero… ¿Y si sí?.

Acto seguido, acusó al blanquiazul de estar detrás del ataque, atribuyéndoselo a la desesperación panista ante la perspectiva de perder la elección del próximo año, pero… ¿Y si no?.

Y aquí está la parte incómoda para cualquiera que quiera hacer un análisis honesto: la realidad es que hasta el momento no se ha identificado públicamente a esa persona o grupo. Es decir, Morena no puede probar que fue el PAN, ni tiene manera de garantizar que no fue alguien de su propia disputa interna por la candidatura.

Nadie tiene las manos limpias en tiempos electorales. Esa es la verdad incómoda que ninguna dirigencia partidista quiere admitir en público: llegando los tiempos electorales, todos —absolutamente todos— pierden la cabeza. Y sí, son capaces de cosas muy bajas. La historia electoral de Puebla, lo confirma.
Las campañas negras, los videos anónimos, los cuestionamientos a la salud, la vida privada o la capacidad de las candidatas son un recurso transversal que ha usado prácticamente cualquier fuerza política cuando lo ha necesitado.

Por eso la respuesta más honesta —y la más difícil de dar para cualquier dirigente— no es “nosotros jamás” ni “seguro fueron ellos”. Es reconocer que la disputa interna por la candidatura poblana es terreno fértil para este tipo de ataques, y que descartar esa posibilidad de entrada solo por lealtad de partido es ingenuo.

Puebla apenas empieza a calentar motores rumbo a 2027 y el tramo que falta promete ser todavía más sucio.