Martha Berra
Puebla tendrá cinco nuevos vehículos para que la Fiscalía General del Estado recoja cadáveres.
Hay que decirlo porque es una buena noticia.
Pero también es una noticia que debería darnos vergüenza, porque revela lo poco que se había invertido en algo tan básico como levantar a las víctimas (sin importar por qué o cómo murieron) con dignidad y a tiempo.
Hoy la Fiscalía cuenta con solo cuatro unidades para todo el estado. Cuatro, para 217 municipios, así de crudo y de real.
En A Tiempo Noticias hemos recibido denuncias de personas que esperaron hasta 12 horas para que se llevaran un cuerpo.
Doce horas con un ser querido tendido en la calle a la vista de todos, mientras el dolor se mezcla con la impotencia.
Doce horas en las que se contamina la escena, se pierden indicios y se erosiona la confianza en la autoridad, aunque tampoco sea su culpa.
Los cinco vehículos nuevos ayudarán, pero desde este humilde punto de vista, faltan más.
Falta personal, falta coordinación regional y falta explicar con claridad cuánto se tardará en atender cada llamado.
Y de los cuerpos pasamos a otra deuda, la violencia contra las mujeres, porque todo esto sale a relucir luego de las críticas a la FGE por el tiempo que tardaron en llegar para investigar la muerte de la joven ex universitaria de la UDLAP, que pereció a manos de su pareja sentimental este domingo.
Delito que en Puebla no cede.
Un ejemplo reciente es el que protagonizó el llamado “Mister Doctor”, quien insultó en redes y ante la prensa a la fiscal Idamis Pastor.
Más allá de la polémica, el episodio muestra lo normalizado que está el desprecio hacia las mujeres que no importa a lo que se dediquen, estudiantes o con cargos públicos.
Si así se trata a quien encabeza la procuración de justicia, ¿qué le espera a la ciudadana común que se atreve a denunciar?
Aquí hay un dato que no debemos pasar por alto, según lo expuesto, existen elementos que apuntan a violencia contra las mujeres y contra las funcionarias, y aun así la justicia llega.
Esa es la parte esperanzadora.
Pero conviene recordar que la violencia casi nunca empieza con un golpe.
Empieza con una burla, un insulto, un mensaje, una descalificación en redes sociales.
Lo que hoy se dice impunemente en una publicación se vuelve mañana una amenaza y, después, un expediente.
Tolerar el insulto digital es abonar el terreno de lo que luego llega a los tribunales, o peor, a la morgue.
Y como este es, se supone, “tiempo de mujeres”, vale la pena mirar a San Andrés Cholula.
Su presidenta municipal, Lupita Cuautle, ya adelantó que quiere reelegirse.
Es su derecho y su aspiración legítima. La pregunta es si su partido se lo permitirá.
Ahí aparece el nombre de Mario Riestra, dirigente del PAN en el estado, de quien se comenta maneja la estructura a modo, a favor de sus intereses y no necesariamente de los del partido.
Si eso es cierto, la reelección de una alcaldesa dependerá menos de su desempeño y más de cálculos de grupo.
Ese es el verdadero examen para los partidos en un proceso electoral que ya está más para acá que para allá, hablar de igualdad y de “tiempo de mujeres” es fácil en el discurso, pero se demuestra cuando una mujer con proyecto propio pide continuidad y la decisión no depende de la lealtad a un jefe político.
Cinco camionetas para recoger cuerpos están bien.
Pero Puebla necesita que a las mujeres se les respete en vida, en redes, en los cargos y en las urnas, para que cada vez haya menos cuerpos que recoger.




