Martha Berra
El emplazamiento a huelga en Volkswagen de México vence este 18 de agosto a las 11:00 horas. A esta hora, la mesa de negociación, trasladada a la Ciudad de México con mediación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, sigue sin destrabar el incremento global del 17%, la empresa ofrece algo cercano al 4%. Entre esas dos cifras se decide si la planta más grande de Volkswagen fuera de Alemania sigue operando o se detiene.
Vale la pena dimensionar de qué hablamos antes de opinar sobre quién tiene razón. Porque Puebla no es una planta cualquiera. VW Puebla no es una fábrica más dentro del corporativo alemán; es la única planta del grupo fuera de Alemania que produce el Volkswagen Golf, y en los primeros siete meses de 2026 ensambló más de 223 mil vehículos, un 20% más que el año anterior, con exportaciones creciendo a un ritmo similar.
Eso importa porque una huelga no solo detiene producción por los días que dure. Detiene una cadena de proveeduría automotriz que en la región suma decenas de miles de empleos directos pero también indirectos, y esto es lo más delicado, ocurre justo cuando la planta está demostrando a la matriz que merece seguir recibiendo mandatos de producción global.
Pero por qué a nadie le conviene el estallamiento…
-A la empresa: le cuesta una planta parada en un año de crecimiento en volumen y exportación, con clientes internacionales esperando entregas y con la reconversión del Golf en marcha.
-Al sindicato: tampoco le conviene una huelga prolongada porque si se extiende sin resultados claros desgasta la credibilidad de la dirigencia frente a más de 7 mil agremiados que dejan de percibir salario cada día que dura el paro.
-A la región: proveedores, comercio local, la economía de Cuautlancingo y la zona metropolitana de Puebla, una huelga le pega directo, sin haber tenido voz ni voto en la negociación.
Así que el 17% que pide el sindicato busca compensar años de incrementos reales que quedaron por debajo de lo solicitado; la oferta empresarial ronda la inflación, la lógica clásica de cualquier armadora en negociación. La distancia entre ambas cifras es amplia, pero no increíble porque en años anteriores también arrancó así y terminó en acuerdos de un dígito con prórrogas de por medio.
Y una precisión importante a señalar es el fraude millonario que recientemente se dio a conocer, que si bien la negociación salarial con esto es un problema distinto, ocurre al mismo tiempo y termina afectando la imagen y la capacidad de presión del sindicato, quien digamos no está en su mejor momento para exigir.
El presunto desfalco que actualmente se estima en hasta 129 millones de pesos es grave porque se trata de recursos vinculados a los trabajadores.
Por lo que el sindicato necesita demostrar que puede defender el dinero y los derechos de los trabajadores hacia el futuro, mientras intenta esclarecer qué ocurrió con el dinero del pasado.




