El papa León XIV reiteró este viernes 25 de septiembre de 2026 su rechazo a la gestación subrogada y la eutanasia durante un discurso pronunciado ante autoridades francesas en el Palacio del Elíseo, en París.
El pontífice incluyó ambas prácticas entre lo que calificó como “derivas” que pueden producirse cuando los avances científicos y médicos no están acompañados, desde la perspectiva de la Iglesia católica, por criterios éticos orientados a la protección de la dignidad humana.
León XIV mencionó de manera conjunta “las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos” y “la oferta de una muerte programada”, expresión utilizada en referencia a la eutanasia.
“La tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano”, afirmó.
Papa mantiene postura de la Iglesia contra la eutanasia
Las declaraciones se produjeron durante una visita a Francia en un contexto marcado por la discusión sobre la muerte asistida.
Según la información proporcionada, Francia aprobó a finales de julio una legislación relacionada con la eutanasia y el suicidio asistido en determinados supuestos, aunque su aplicación depende todavía del proceso jurídico correspondiente.
Frente a ese escenario, León XIV mantuvo la línea tradicional de la Iglesia católica, que rechaza la eutanasia y sostiene que la vida debe protegerse hasta su término natural.
El pontífice no centró su intervención en detalles técnicos de la legislación francesa, sino en una posición moral general sobre el valor de la vida y los límites que, a juicio de la Iglesia, deben existir frente a determinadas prácticas médicas.
Gestación subrogada, también entre sus cuestionamientos
León XIV también rechazó la gestación subrogada, práctica mediante la cual una mujer lleva un embarazo para otra persona o pareja.
El papa la mencionó dentro de las prácticas que, desde la doctrina católica, plantean cuestionamientos éticos relacionados con la dignidad de las personas y la forma en que intervienen la ciencia, la medicina y los acuerdos reproductivos.
La postura del pontífice corresponde a la posición institucional de la Iglesia católica y no constituye una descripción neutral sobre la legalidad de estas prácticas en todos los países.
Durante su visita a Francia, León XIV aprovechó el debate público sobre bioética para insistir en que las decisiones relacionadas con el inicio y el final de la vida deben estar guiadas, según su planteamiento, por la protección de la dignidad humana.




