Martha Berra
¿Qué puede aportar, en concreto, la experiencia de una deportista de alto rendimiento a la vida pública?
Gabriela Sánchez Saavedra anunció su renuncia a la Secretaría de Deporte y Juventud hace días para dar el paso hacia su aspiración política. Su trayectoria, construida con años de entrenamiento, esfuerzo, así como victorias y derrotas, es el punto de partida del debate.
El deporte de alto nivel enseña cosas verificables como a trabajar con metas de largo plazo, a medirse con resultados y no con intenciones, a aceptar la crítica del entrenador; hábitos valiosos en un servicio público.
La política no tiene árbitro imparcial ni marcador final, y esa es quizá la diferencia más difícil de asimilar para quien viene del deporte.
Después de su registro para la Coordinación Municipal, llama la atención el énfasis en el respeto a las reglas del movimiento y a quienes decidan participar, así como la decisión de colocar la unidad por encima de los intereses individuales.
Porque en política, la disciplina no se demuestra solamente al cumplir una meta personal, sino al respetar las reglas incluso cuando el resultado no es el esperado. La perseverancia tampoco consiste únicamente en insistir en una aspiración, sino en saber construir condiciones para que un proyecto tenga sentido más allá de quien lo encabeza.
Gaby “La Bonita” Sánchez inicia una nueva etapa en la que su desafío será llevar los valores que la acompañan a una carrera de alto rendimiento al terreno más complejo de la representación pública. Y en ese camino, tanto su capacidad para competir como su disposición para construir unidad serán parte de la evaluación.
En el deporte se pierde con frecuencia, y quien no aprende a perder bien no llega lejos ni deja a nadie en mejor lugar. Un movimiento político que procesa sus diferencias con reglas claras y reconoce sus resultados se fortalece. Uno que las resuelve con golpes bajos o con acuerdos de cúpula que nadie entiende, se desgasta antes de llegar a la elección. Pero ya habrá tiempo para evaluar propuestas, equipos y capacidades. Por ahora, el balance es sobrio, una aspirante con una historia personal sólida, que dio un paso institucionalmente correcto y que dice apostar por la unidad. Lo demás, como en cualquier competencia, se demostrará en la pista.




