Las obras del Cablebús en Puebla continúan en marcha, luego de que los recursos legales promovidos en su contra no han logrado una suspensión definitiva del proyecto. Hasta ahora, las acciones jurídicas emprendidas por colectivos y ciudadanos únicamente han derivado en medidas provisionales, al no presentarse elementos suficientes para frenar de fondo la construcción.
El proyecto, impulsado por el gobierno estatal, forma parte de una estrategia de modernización del transporte público y contempla la instalación de un sistema de teleférico urbano con varias líneas que conectarán zonas de alta demanda en la capital poblana. Se estima que el Cablebús podría transportar hasta 90 mil usuarios diariamente, reduciendo tiempos de traslado y la saturación vial.
Diversas organizaciones sociales han promovido amparos contra la obra, argumentando posibles afectaciones ambientales, falta de consulta pública y opacidad en la información técnica del proyecto.
Sin embargo, hasta el momento, estos recursos no han logrado detener de manera definitiva los trabajos. Las autoridades estatales han sostenido que el proyecto sigue su curso legal, mientras se atienden los procedimientos administrativos y judiciales en proceso.
Incluso, el propio gobierno ha señalado que el Ayuntamiento no tiene facultades para cancelar la obra, y que los trabajos continúan mientras se completan trámites y adecuaciones necesarias.
Ante la presión social, el gobierno estatal ha anunciado ajustes para reducir el impacto ambiental, como la disminución de afectaciones al arbolado y posibles reubicaciones de infraestructura, sin modificar el trazo principal del sistema.
El Cablebús contempla varias líneas y estaciones que conectarán puntos estratégicos de la ciudad, con recorridos que podrían reducir significativamente los tiempos de traslado en comparación con el transporte tradicional.
El proyecto ha generado división entre autoridades y ciudadanos. Mientras el gobierno lo defiende como una solución de movilidad sustentable, colectivos y vecinos continúan organizándose para intentar frenar o modificar la obra, incluso mediante nuevos recursos legales.
A pesar de ello, la construcción sigue avanzando, en medio de un proceso legal que, por ahora, no ha logrado detener de forma definitiva uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos en Puebla.