Pekín, 5 de marzo de 2026. — El gobierno de China ordenó a varias refinerías reducir o frenar los envíos de diésel y gasolina hacia mercados de Asia, en medio de la tensión generada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, una medida que podría presionar aún más los precios de los combustibles en la región.
De acuerdo con reportes de medios internacionales, autoridades energéticas chinas instruyeron a empresas estatales y privadas a priorizar el abastecimiento interno ante la volatilidad que ha provocado el conflicto en Medio Oriente y el riesgo de interrupciones en las rutas globales de suministro.
China es uno de los principales exportadores de combustibles refinados en Asia, por lo que una reducción en los envíos de diésel y gasolina podría impactar a países que dependen de ese suministro para cubrir su demanda energética.
Analistas del sector energético señalan que la decisión también responde al aumento en los precios internacionales del petróleo y a la incertidumbre sobre el flujo de crudo en la región del Golfo Pérsico, una zona clave para el comercio energético mundial.
La guerra entre Estados Unidos e Irán ha incrementado la preocupación sobre posibles afectaciones en el tránsito de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del comercio global de hidrocarburos.
Expertos advierten que, si las restricciones a las exportaciones de combustibles chinos se mantienen por un periodo prolongado, podrían registrarse aumentos en los precios del diésel y la gasolina en varios países asiáticos, así como una mayor presión sobre los mercados energéticos internacionales.